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5.20.2009
Dossier Prensa
5.15.2009
Algunos trucos para guionistas
5.10.2009
Los hombres que no amaban a las mujeres
Si bien en la película se han pasado por alto ciertos elementos de la novela, como el hecho de que el protagonista sea un mujeriego –en el film parece todo lo contrario-, o el tratado de economía sueca que se explica en el libro –y que, gracias a Dios, han decidido omitir-, hay por otra parte, aspectos que deberían obviarse, sin subestimar la inteligencia del espectador para que éste trate de averiguarlos por sí mismo.
En el cine de suspense, existen dos formas de resolver la historia. Aquellas que, una vez que han presentado todas las piezas del puzzle terminan por colocar hasta la última parte del rompecabezas, y aquellas que, sutilmente, dejan que sea el espectador el que saque sus propias conclusiones, aun cuando algunos aspectos permanezcan en el aire. Y es aquí donde peca la historia, que explica demasiado y que apenas da al espectador un momento de reflexión.

Año: 2009
País: Suecia
Dirección: Niels Arden Oplev
Guión: Nikolaj Arcel y Rasmus Heisterberg (novela Stieg Larsson)
Fotografía: Eric Kres
Reparto: Michael Nyqvist, Noomi Rapace, Sven-Bertil Taube, Peter Andersson
Andrea Franco
Un cuento de Navidad
El director, Arnaud Desplechin, explicó que “las películas de vacaciones navideñas son un género en sí mismo, especialmente en Estados Unidos. Yo empecé con este cliché, pero con personas y contexto franceses, y he intentado mejorar algunas de sus reglas”.
El realizador narra esta historia de una familia disfuncional de un modo teatral y psicológico. La matriarca del clan, una estupenda Catherine Deneuve, padece una enfermedad genética que exige de un trasplante de médula por parte de alguno de sus parientes. El conflicto surge cuando los dos únicos miembros compatibles son un hijo repudiado (Mathieu Amalric, uno de los mejores actores que ha dado el cine francés reciente) y un nieto esquizofrénico. Los personajes entran y salen de las escenas recitando sus miserias y preocupaciones como si le hicieran su confesión al espectador. Ataques de ira, lamentaciones e ironías se entrecruzan en el drama de esta familia en la que un padre ejemplar clama a gritos el perdón.
Casi hacia el final de la historia, el hijo rechazado aparece junto a su madre en una triste misa del Gallo y se pone en pie para rezar en alto, y no busca tanto el perdón como la explicación al porqué de tanto odio. Quiere acabar con las incógnitas que le acosan y desesperan, con las preguntas sin respuesta en torno a qué ha podido haber hecho mal. Pero Desplechin no las revela, porque esto no es una película americana.
Título Original: Un conte de nöel
Año: 2008
País: Francia
Director: Arnaud Desplechin
Guión: Arnaud Desplechin y Emmanuel Bourdieu
Fotografía: Eric Gautier
Intérpretes: Catherine Deneuve, Jean-Paul Rousillon, Mathieu Amalric, Anne Cosigny, Melvil Poupaud, Emmanuelle Devos, Chiara Mastroianni.
Andrea Franco
Sicko

Sicko revela el día a día de las distintas corporaciones médicas y aseguradoras, que se mantienen unidas en una campaña sin fin con el único objetivo de obtener el mayor número de beneficios posible. Utilizando como sicarios a prestigiosos doctores que avanzan en su carrera profesional en función del ahorro que propicien al centro, estas entidades rechazan por doquier los diversos tratamientos que demandan sus pacientes. Pero esto ya lo sabíamos, la crueldad del sistema médico norteamericano, que se niega a atender a aquellos ciudadanos que no pueden permitirse un seguro médico no es ninguna novedad. Lo que muestra el documental es la vergüenza de estos ciudadanos norteamericanos, quienes terminan abrazando y agradeciendo al mismísimo enemigo cubano, la atención que la tierra de las oportunidades les arrebata.
El propio Moore termina agachando la cabeza al conocer cómo funcionan las cosas en países como Francia, Reino Unido o Canadá –a donde cruzan con frecuencia los vecinos estadounidenses para solucionar sus problemas médicos con diversas estratagemas.
El patriotismo del director, o lo que es lo mismo, su sentimiento antifrancés o anticubano, merma de forma progresiva a lo largo del documental, y no porque le escandalice la sanidad de su país –que también-, sino porque sobre todo, le sorprende la buena cobertura de los otros países. En su periplo a lo largo del globo, Moore se reúne con médicos, enfermos y farmacéuticos que le relatan el funcionamiento de sus respectivos servicios sanitarios, y no con orgullo, sino con sorpresa de que en la próspera Norteamérica no existan estos “lujos” –como los califica el propio director.
Bowling for Columbine, el documental ganador del Óscar en 2002 que arremetía contra la generalización de la violencia en Estados Unidos, o Fahrenheit 9/11, que destapaba siniestras verdades sobre los atentados de las torres gemelas, popularizaron a un cineasta que no puede evitar quedarse de brazos cruzados ante las incongruencias de su país. Pero Michael Moore ha madurado con los años, y en Sicko, la figura graciosa y descarada que pudimos ver en sus trabajos anteriores, deja paso ahora a un personaje concienciado y cabreado con lo que le rodea. Las apariciones del cineasta son selectas, esta vez; cuando aparece ironiza, pero en su rostro se muestra una incomprensión sin ensayo previo. Y digo cineasta y no documentalista, porque al margen de que sus filmes sean vistos como discursos políticos, no deja de ser cine desde el comienzo hasta el final, utilizando, para narrar sus documentales, recursos narrativos presentes en algunas de las mejores obras cinematográficas.
Moore, que realizó el film en 2007, desconocía el futuro inmediato que se cernía sobre Norteamérica; desconocía que Obama iba a ser la próxima esperanza para atender sus llamamientos. Ahora sólo queda esperar. God bless America…
Título original: Sicko
Año: 2007
País: USA
Dirección: Michael Moore
Guión: Michael Moore
Duración: 123 min.
Andrea Franco
Déjame entrar

El autor de la novela homónima, concluía, al final de la misma, con que “todo lo narrado en este libro ha ocurrido realmente, aunque no de esta manera”. La historia es la biografía de Lindqvist –y la de todos nosotros, al fin y al cabo- aderezada con un toque de fantasía; y aquí caben múltiples interpretaciones, ya sea el deseo del joven de evadirse de su difícil adolescencia a través de la invención de personajes mágicos, o ya sea convertir a su sangrienta compañera en un trasunto de lo que podría ser él mismo para, de este modo, hacer uso de la justicia de la que hasta ahora ha sido incapaz.
Déjame entrar, que ha obtenido los galardones a Mejor Película en los festivales de Tribeca y Göteborg, se estranará en España el próximo 13 de abril, y atención, porque aunque es apta para todos los públicos, no es en absoluto una película para niños, en el sentido de que no van a saber apreciarla, no van a necesitar una vuelta momentánea al pasado como sí harán los adultos cuando se enfrenten a este drama, cuando recuerden el primer amor, la soledad y la incomprensión de los primeros años de nuestra vida.
Y más allá de cómo va evolucionando la trama, asistimos a un ir y venir de imágenes cuyos planos no parecen estar en ningún momento elegidos al azar. Escenas que no evocan sino poesía y belleza cada vez –dentro incluso de lo sanguinario de alguna de ellas-, lentas, pausadas pero manteniendo al espectador expectante y alerta. No dejen de verla.
Título Original: Låt den rätte komma in (Let the right one in)
Año: 2008
País: Suecia
Director: Tomas Alfredson
Guión: John Ajvide Lindqvist
Fotografía: Hoyte van Hoytema
Intérpretes: Kare Hedebrant, Lina Leandersson
El vuelo del globo rojo
Hoy, uno de los realizadores orientales más interesantes de nuestro tiempo, el taiwanés Hou Hsiao Hsien, emula a Lamorisse en una suerte de remake que introduce elementos de Oriente. Así, El vuelo del globo rojo, vuelve a poner en escena a un niño y a un globo, pero con la novedad de que ahora es una joven china la que tiene esa complicidad con la bola, es ella la que trata de hacer que el niño imagine al objeto sobrevolando las calles de París.
Pero la fórmula no funciona; el niño no provoca la ternura que despertaba su antecesor, y la idea de la taiwanesa como hilo conductor entre el pequeño y el globo no surte efecto ni en la propia película –el crío prefiere jugar al pimball-. Sólo la madre del pequeño, una Juliette Binoche convertida en una especie de Erin Brockovich, consigue darle un poco de fuerza a un relato que termina haciéndose tedioso.
La idea del globo como motor del film se queda aquí corta, sin especificar el sentido que pueda tener con el resto del argumento, salvo el deseo de la joven de filmar una película sobre estas esferas.
La cámara baila al compás de la gran bola roja por las calles parisinas, con movimientos evidentemente más sofisticados que en la original, pero que tan sólo sirven para exhibir la maestría del director con la cámara.
Título original: Le voyage du ballon rouge
País: Francia
Director: Hou Hsiao Hsien
Guión: Hou Hsiao Hsien, Fraçois Margolin
Fotografía: Yorick Lesaux, Lee Ping Bing
Intérpretes: Juliette Binoche, Simon Iteanu, Song Fang
Andrea Franco